lunes, 21 de diciembre de 2015

Lecturas por meses: abril

Si no me doy prisa va a llegar el 2016 y yo voy a seguir haciendo un resumen de las lecturas de este año, así que voy a intentar ponerme al lío y hacer una maratón de entradas sobre lecturas por meses. 
Por lo que leo en mis apuntes, en abril estuve "terminando libros a medias". Además de eso leí una novela y dos ensayos.


  1. El verano sin hombres, Siri Hustved: Ha sido la novela con la que he estrenado a esta escritora. A pesar de ser una de sus obras menores me dejó muy buen sabor de boca y muchas ganas de leerla más y adentrarme en su universo feminista y psicoanalítico. Os hablé de ella más a fondo en esta entrada.


2. Las estrategias fatales, Jean Baudrillard: Que sí, que para entender la deconstrucción y adentrarse en el posmodernismo hay que leer a Baudrillard; que tiene frases brillantes que te explotan en la cabeza y te hacen pensar, "claro, todo esto no es más que un simulacro", pero aun así es una lectura plúmbea, hay momentos en los que parece que el filósofo se ha olvidado de su propia argumentación y simplemente está divagando con los rizomas y me costó un imperio acabármelo. Hablé de él en esta entrada.


Prepárate, el futuro del trabajo ya está aquí, Linda Gratton.
Y quizá me digáis: "Pues te vemos un poco obsesionada con el tema del trabajo, teniendo en cuenta que no es que te vaya muy bien en ese tema". Y qué más puedo contestar que que seguramente es un tema que me obsesiona por la falta de uno estable y porque mi situación solo es un grano en este gran elefante en medio de la habitación que es el asunto del trabajo en el siglo XXI. El libro no está mal (como ejercicio de ficción), es una prospección de cómo puede ser el mundo del trabajo en los próximos 25 o 30 años, retos y desafíos; y a mí me encanta la ciencia ficción, eso sí, como ensayo lo veo un poco distorsionado y también me parece que peca de un optimismo algo naive al plantear soluciones voluntariosas, pero poco realistas, sobre el paro estructural y la deriva del capitalismo saqueador. Resumen de la tesis del ensayo: la tecnología nos va a salvar. En fin, poco que rascar.




viernes, 11 de diciembre de 2015

Nocturno de Chile, Roberto Bolaño


Estoy de vacaciones con mi familia en Gijón. No puedo resistirme a manosear sus libros. Manuel Chaves Nogales, recién comprado y oliendo a páginas sin tocar, tapas duras y porte de libro de Siruela, Benjamin Black anticipa a mi tía absorbida por el sillón perdiéndose en historias de detectives con sabor a cine negro de los 40. 
De una mochila asoma Bolaño, su novela corta Nocturno de Chile. Leo la contraportada, me recorre ese escalofrío de gusto que me produce recordar lo que siento cuando leo a este autor, hace mucho ya, el estremecimiento de placer, el no poder apartar los ojos de sus frases, de sus macabras historias llenas de maldad y poesía, la literatura impregnándolo todo. Sé que he leído Nocturno de Chile, estoy casi segura, pero no sé cuándo, dónde y cómo. Tendré que averiguarlo de nuevo.

Sebastián Urrutia Lacroix, chileno de ascendencia vasca, narra en primera persona su historia, la novela es el monólogo de su vida. Siendo muy joven, recién salido del seminario, conoció a Farewell, un cura que le produce una fascinación rodeada de misterio y malos presagios, y su vida de clérigo, crítico literario y poeta fracasado, discurre por caminos paralelos a los de este misterioso personaje. Es memorable la escena en la que Farewell le invita a su casa de campo para una lectura de poesía de fin de semana junto con Neruda y otros poetas, que de repente convierten la novela casi en una historia de espíritus.
De nuevo la marca de la casa de Bolaño: los ambientes malsanos, la atmósfera anticipatoria, el desasosiego, la importancia de los silencios y de los lugares en los que se desarrollan las vidas de los personajes. La novela está llena de símbolos esbozados y de horrores que van apareciendo con cuentagotas, como la vergonzosa relación de una parte del mundo de la literatura con el círculo del dictador Pinochet en el Chile de los años 70; el clima de complicidad y la participación, explícita u oculta, en las desapariciones de los disidentes, y otros horrores que han permanecido tanto tiempo silenciados.
Nouvelle psicológica, de personajes, simbólica, y que anticipa la increíble maestría de Bolaño en sus dos obras cumbre: Los detectives salvajes y 2666 para elaborar monólogos río, historias que cuentan otras historias, que se bifurcan y crecen ante el lector, hipnotizado ante su prosa que muchas veces duele y corta la respiración.
Ya hablé de mi amor por Bolaño en la reseña de este libro que le dedica su editor y amigo Jorge Herralde.

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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Para niños: La bella Griselda, Isol

Hasta ahora no sabía que el Fondo de Cultura Económica también editaba libros para niños. Para mí esta editorial va unida a mis recuerdos de Facultad, ya que es la editorial del Popol Vuh (que todavía conservo y que tiene mis subrayados y la anotación "Aida, 1999") y de los libros psiconautas de Don Juan, de Carlos Castaneda. La bella Griselda es un cuento gamberro que he encontrado por casualidad en mi
gran fuente de lecturas en español
en Berlín: La biblioteca del Instituto Cervantes, de la que ya os he hablado en más de una ocasión. En ella M. y yo nos llevamos sorpresas en literatura infantil con libros latinoamericanos que no es habitual encontrar en España.
La princesa guarda las cabezas de la misma forma que todos los presidentes de los EE. UU. se mantienen con vida en la serie Futurama. 
Este es un cuento de princesas, pero con un aire canalla y nada ñoño. A M. le ha encantado, creo que por varias razones. La primera es que empieza a entender diferentes matices del humor, en este caso el humor negro, y la verdad es que se ha partido de risa. Y la segunda es porque, como si de una enfermedad infecciosa se tratase, se le está pasando la fiebre de las princesas de la que se contagió con un entusiasmo desaforado (no quiero decirlo muy alto no vaya a ser que vuelva). Y este libro se ríe bastante de las tonterías de las princesas. "Son muy cursis, mamá, ¿a qué sí?"
La princesa Griselda es tan, tan, tan hermosa que todos los príncipes a los que mira y que se quedan prendados de su belleza pierden, literalmente, la cabeza. A Griselda le gusta el efecto que causa en los hombres y hace todo lo que se le ocurre para ser cada día más guapa.
Pero llega un momento que se aburre y se siente sola, ya que no puede compartir con ningún chico un rato porque a todos les rueda la cabeza por el suelo nada más verla. Hasta que llega un príncipe corto de vista que aguanta estar con ella unas horas antes de correr la misma suerte que los demás.

De ese fugaz encuentro nace una niña, tan, tan, tan hermosa, que su madre "la bella Griselda" también pierde la cabeza cuando la ve por primera vez.

Y su hija rompe la tradición familiar y lo que más le gusta hacer es "armar rompecabezas".
El libro es divertido, las ilustraciones acompañan y a M. le ha hecho mucha gracia que las cabezas de los príncipes siguiesen hablando separadas del cuerpo. Es original el humor con el que trata el modismo "perder la cabeza por alguien", y a un nivel un poco más profundo de análisis es en cierto sentido un libro feminista que hace una crítica a la excesiva importancia que se da a la belleza física cuando en realidad esta no nos hace más felices.


De Isol también he encontrado en la biblioteca Secreto de familia, sobre una niña que descubre que su madre en realidad es un puercoespín por las mañanas. No es tan gracioso como el que reseño, pero los pelos de las diferentes familias son divertidos, y a M. le ha hecho mucha gracia. 









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